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domingo, 15 de julio de 2012
Figurando (que, aunque no debería, es gerundio)
Así que actualizo perfiles, me uno a nuevas redes sociales, me reafirmo en las razones para no caer en las de siempre -sigo sin Facebook, como si eso, a estas alturas, fuera todavía no estar en el mundo-, prometo retomar el contacto con toda esa gente a la que, en realidad, casi siempre me limito a ir mudando de una red a otra sin que eso pase a significar algo más que un número; sin el contenido primero de "contacto" lo demás es quedarse en la superficie o perderse en insondable universo de las posibilidades.
Lo mismo pasa con este afán de aparecer, de sumar perfiles y nombres de usuario -por no hablar de las contraseñas olvidadas y repetidas de forma tan poco recomendable-, de figurar con distintos colores. Como si el hecho de acumular iconos significase que se han hecho más cosas, aunque sólo sea por el tiempo que hay que dedicar a tener todo esto más o menos actualizado.
Cuando, una vez más, lo que marca la diferencia es el contenido real, por raro que parezca en estos tiempos de fachadas y fotos de perfil. La diferencia la marcan aquellos que son capaces de escapar de la simple acumulación y de la pasividad del "Modo lurker" para darle un volumen y un uso profundo a todas estas herramientas tan maravillosas (sí, lo son) que existen.
El último paso, claro, es generar contenido con enjundia, novedoso por su información o su punto de vista, que merezca la pena invertir tiempo en valorarlo. Pero eso ya es otro tema.
Así que en éstas estamos. Y sí, aquí me tenéis.
Mientras, "life is happening".
domingo, 6 de febrero de 2011
Under Preassure
No hay excusa. Está todo al alcance de cualquiera. Y más al nuestro, que sabemos cómo funciona este mundo.
Hay que haber leído todo, escuchado todo, visto todo. Ya, en pretérito perfecto. Y si no lo has hecho ha sido porque no te ha dado la gana, que para eso tienes internet.
Y una leche.
Por rápido y eficaz que seas, leer -y asimilar lo leído, si no para qué- lleva su tiempo, igual que escuchar canciones o ver películas y series con la atención que merecen.
Para estas últimas, tenemos los minutos anotados en nuestra parrilla personal: 22 minutos una sitcom, 42 las demás, algo menos si te saltas la cabecera, algo más si es The West Wing y te pierdes medio de un walk&talk por los pasillos; una hora para las de la BBC o HBO, otra hora más para llorar uno de Six Feet Under.
A veces, en según qué serie que se ve casi por compromiso y no se merece demasiado, llegamos al punto de poner el reproductor a doble velocidad. En serio.
Leemos en el tren, a la ida y a la vuelta del trabajo. Si nos encontramos con alguien hay que dejar la lectura a medias… o fingir que no nos hemos visto para poder seguir leyendo.
Además, claro, hay que formarse una opinión de todo lo consumido y ser capaz de defenderla con criterio y dignidad. Y algo de humor, claro, que siempre da puntos.
Y, por supuesto, seguimos reconociendo con máxima vergüenza que todavía no hemos visto tal película o que tenemos a tal autor pendiente, pero que le tenemos muchas ganas. O que no tenemos ni idea de ese grupo tan importante del que nos hablas, pero que nos lo apuntamos y ya te contaremos.
Nos hacemos listas y listas que no paran de crecer, por más que tachemos.
Porque, además, no sólo hay que rescatar todo lo que nos perdimos en su día -muchas veces porque, básicamente, no habíamos nacido- sino que ahora, hoy, se sigue produciendo, en más soportes, por más gente y a más velocidad que nunca.
¿Presión? ¿Por qué? Si nos encanta todo esto…